domingo 22 de junio de 2008

Arte Fuera del Recipiente II



Del 12 al 18 de junio se llevó a cabo el VIII Congreso de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular “Alma Corazón y Vida”. Se trata un encuentro entre estudiosos, investigadores y, por supuesto, artistas de música popular que buscan expresar desde una perspectiva interdisciplinaria la interrelación entre individuo, sociedad y música.

-¿Y por qué tanta preocupación por la música? -pregunta un curioso estudiante al investigador del Instituto de Etnomusicología de la PUCP, Raúl Romero, durante la primera conferencia que presenta la recientemente creada Escuela Superior de Música de la misma universidad –si la música es, al fin y al cabo, algo que sirve solo para llenar espacios vacíos, como si usásemos un spray para alejar el mal olor del silencio.

La sala enmudece, Javier Echecopar, sentado al costado de Romero, mira el techo, suspira y toma el micrófono.

-La música es mucho más que la mirada consumista que tienes de ella. Es cierto, puede servir para llenar vacíos, pero su estudio se vuelve necesario desde que la música puede ayudarnos a comprender nuestra identidad tanto como individuos como en sociedad. Además, permite un acercamiento desde el plano afectivo, ya que la música está relacionada con nuestras emociones. Por eso se dice que hay música que llega a tocar nuestras fibras más internas. Hay música que inyecta emoción en nuestras venas.

Las personas del público abrimos mucho los ojos, algunos sonreímos, y el rostro del joven de la pregunta curiosa se torna cada vez más rojo. Quizá por vergüenza. Quizá porque empieza a descubrir lo terriblemente equivocado que está.




Llego al toldo ubicado en el jardín frente a la facultad de Derecho una tarde de Junio. Recorro con los oídos los diferentes sonidos que producen los Sikuris, instrumentos de viento milenarios aymaras, así como diferentes tipos de guitarras e instrumentos de percusión andinos. Al fondo, unos biombos blancos indican la entrada a la exposición de arte visual sobre música popular.

Los títulos de las fotografías, pinturas y collages llevan nombres de canciones, y las figuras presentadas explican la apreciación emotiva que tiene el autor sobre esa canción. Huayno, música criolla, rock y cumbia se mezclan en un colorido homenaje visual a la música. Sin embargo, una de estas obras me llama la atención: “Al colegio no voy más”.

Este collage de pinturas muestra la canción del conocido Daniel F, una crítica de corte social contra nuestro decadente sistema educativo. Podemos ver escenas de niños en actividades relacionadas a la vida escolar: clases, juegos, marchas, deporte, etc. Los rostros de estos niños tienen una línea amarilla pintada sobre sus ojos, que bien podría representar la “venda” que, desde la canción de Daniel F, la escuela nos impone para dificultar o imposibilitar nuestra libre visión de las cosas.

Sobre el collage de imágenes de infantes, se han derramado manchas de pintura roja. Sangre. La violencia a la que somos expuestos desde nuestra niñez, ante la vista indiferente del estado, principal objeto de crítica de la obra.
Justo debajo de la pintura, encuentro un estuche de juguetes que nos muestran un ejemplo inocente de violencia: es un juego de pistolas, revólveres, esposas, medallas y balas de plástico que nos dan la posibilidad –imaginaria, claro- de asesinar a nuestros amigos del colegio.




Intentar comprender la música desde el campo visual parece ser la meta de esta exposición. Difícil meta. Casi imposible. Lo que se logra es, a lo más, un homenaje emotivo a las canciones populares que escuchamos desde pequeños, las que marcaron nuestra vida y que seguirán marcándola, porque, como dije al inicio, la música posee esa capacidad única de transportarnos y traernos de vuelta emociones que parecen haberse congelado en el tiempo. Pero que vuelven a nosotros cada vez que escuchamos nuestra canción favorita.

martes 17 de junio de 2008

Impresión No.21



¡Oh Yeah! Hoy salió una nueva edición de Impresión, revista de la Especialidad de Periodismo de la PUCP en la cual tengo el honor de publicar el artículo "Los jóvenes..¿a la obra?", con la genial ayuda gráfica de mi amigo y colega Lord CriCri, así como la rigurosa edición de Vane, la única que se atreve a editarme (a leerme, en realidad).

Sobran comentarios sobre Impresión, pero me quedo con la frase del buen Balo: "una revista de culto". Así que acérquense a Mesa de partes antes de empezar a leer la historieta de Spiderman que sale mañana en Perú21.

Y como dice la tía Manocaliente: ¡Oh Yeah!

PS: Lo olvidaba. Como ya es costumbre, les dejo la primera versión del artículo.



miércoles 4 de junio de 2008

Etiqueta Negra No. 60


No la encontré en Crisol ni en la Librería PUCP, pero la señora que vende periódicos en la esquina de mi cuadra sí tenía Etiqueta Negra en su edición número 60: Grandes Éxitos N·5.

Se trata de una recopilación de crónicas que van desde la edición 42 hasta la 55 (no todas las crónicas, obviamente).

Destacan las crónicas de Gabriela Wiener, Toño Angulo, Renée Kantor así como del escritor mexicano Juan Villoro. Me quedo con el "A favor y en contra" sobre los gimnasios, entre Gustavo Rodríguez y Juan Manuel Robles; y me declaro completamente en contra de los gimnasios.

Altamente recomendable, y más aún sabiendo que Etiqueta Negra es la mejor revista de periodismo literario que se puede encontrar por estos lares.


PS: Edmundo Paz Soldán escribe sobre la revista en su blog.